Despertemos a media noche, bailemos tango, desnudemos nuestras almas y afilemos nuestros dientes.
Yo no tengo principio ni final.
¿Porque te sientes tan frágil?
Nos encontramos de nuevo, como cartas olvidadas por años en un baúl.
Te desempolvo.
Y en cuestión de segundos te transformas.
La habitación se llena de ese olor a pánico.
Eres oscuro y yo transparente.
Bailemos entre las sombras que nos cobijan.
Hundidos en el abrazo eterno del "quizás".
Yo soy el fuego y tu gasolina.

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