Le escribí una carta al vaquero espacial, ese que siembra poemas en la luna viajando en espiral para jamás detenerse.
Sigo en espera de mi flotilla, le dije, las promesas son para cumplirse y mi mar esta ansioso por ser descubierto.
Sin ir y sin volver, lo nuestro depende de ondas satelitales, entonces enviaré un barco espacial que navegue por tus constelaciones.
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