Aún recuerdo cuando te conocí, yo tenía 13 y tú 14, estábamos en una tocada
en una casa que nunca supe de quién era y platicábamos de Rancid, Los Misfits y
algunas otras bandas. Después fue el destino quien nos hizo toparnos en la preparatoria,
apenas unas semanas después de habernos conocido fugazmente. Me acuerdo cuando solíamos
sentarnos en la banqueta, sin importar si nos ensuciábamos o estorbábamos la
pasada. Tú tenías el cabello verde-azulado, yo rosa pastel. Parecíamos
inseparables. Las marchas y las casas abandonadas, nuestros convivios donde
traíamos nuestra comida vegetariana y la compartíamos porque en este “mundo
cruel” no había cosas que pudiéramos comprar para comer a la hora del lonche.
Después se desató el caos. Siempre estabas presente en
cuerpo, pero tu mente estaba de viaje todo el tiempo. Muchas veces intenté
detenerte, pero nunca fui lo suficientemente fuerte como para reprimirte, sabes
que eso no va conmigo.
¿Te acuerdas cuando lloramos abrazados?, “Siempre se va algo
bueno para darle lugar a algo mejor” me dijiste mientras me mirabas a los ojos,
con tus manos en mis hombros como diciendo “no llores, aquí estoy”. Pensé que
aquel momento jamás se extinguiría, que seguirías considerándome en tu vida
pero eso no pasó. ¿Qué puedo hacer?
No podemos ser fósiles, eso no funciona con nosotros.
No podemos ser fósiles, eso no funciona con nosotros.
Tú fuiste y viniste, sin avisar, fue un largo tiempo el que
no supe de ti y no porque yo quisiera. Te encontraste y encontraste por fin esa
estabilidad que necesitabas, en ti y en alguien más. Me dio gusto saberlo.
Aquel encuentro fugaz a tu regreso me hizo saber que eras feliz.
Creí que era mejor
dejarte solo, sabes… tengo esa mala mañana de hacerme a un lado para no afectar
relaciones ajenas, es algo que la gente debería de valorar pero eso nunca pasa,
simplemente me hacen un lado,
desaparezco, salgo de sus vidas y las personas ni siquiera me recuerdan. Eso
duele, pero no quiero incomodar a nadie, es solo eso, pero el mundo no lo
comprende, ¡bah! el mundo jamás me comprende.
¡Mírate ahora!, ¿Qué quedó de aquel muchacho desaliñado que
nunca sabía lo que quería, ni a donde iba, ni siquiera en que día vivía y no le
importaba? NADA.
Ahora tienes un empleo estable, una casa, un carro y una familia, lo que siempre quisiste, y lo que me costó tanto trabajo representar esos años de amistad en los que decíamos que éramos hermanos y la gente lo creía y nos hacía gracia.
Ahora tienes un empleo estable, una casa, un carro y una familia, lo que siempre quisiste, y lo que me costó tanto trabajo representar esos años de amistad en los que decíamos que éramos hermanos y la gente lo creía y nos hacía gracia.
Yo me quedo con los recuerdos, a ti te he dejado ir varios
años atrás…
Siempre libre y siempre en alto.
“Siempre se va algo bueno para darle lugar a
algo mejor”Siempre libre y siempre en alto.
Gracias por los momentos y las enseñanzas.
Ahora yo me voy.
Espero haber sido lo suficientemente buena.
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