La decadencia, al ritmo de tu cadera.
Formando el momento, más pánico que efímero, convulsionas.
Tu boca bebiendo de los labios de la vida, choque eléctrico, libre, fugaz.
Las paredes hablan, a cada segundo renacemos.
Nos miramos.
Espasmo catatónico formando nuestro mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario